Ha sido un verano muy loco después de mi graduación. Trabajé como asistente de fotógrafo para un amigo mío de la maestría, pero a la misma vez enviaba solicitudes para conseguir un trabajo estable en lo que me gradué. La mayoría de las veces no obtuve respuesta. Solicité a varias ciudades de los Estados Unidos y a Puerto Rico a través de las páginas como Indeed y Clasificados Online. Y como la vida me ha enseñado tantas veces, las cosas suceden cuando menos te las esperas.
Terminé viajando dos veces para Puerto Rico en menos de un mes por entrevistas de trabajo. Yo que siempre pensé que me iba a quedar en Boston por muchos años porque en mi Isla el desempleo está por las nubes. Parece que las oraciones de mi familia, amigos y hasta del párroco de mi iglesia están haciendo efecto.
Regresé a Boston hace poco más de una semana para hacer mi mudanza para Puerto Rico de manera permanente. Vendí los muebles grandes, regalé ropa y cosas del hogar, empecé a enviar cajas para casa con cosas que no uso mucho y boté mucha basura. En fin, el ejercicio que nunca había hecho en mi vida, lo hice en casi dos semanas. Tambié eso incluye que muchas de esas cosas las bajé por las escaleras porque el ascensor se ha dañado como 3 ó 4 veces y que mi apartamento queda ubicado en el quinto piso. Mis piernas y pulmones piden a gritos un descanso.
Ahora, que estoy sentada en un mattress de aire, miro mi apartamento vacío. Es el fin de una era. Una era de dos años, pero que fueron los más intensos de mi vida. Una era en el que aprendí a ser independiente y vivir por mis propios medios. Una era en que conocí personas de muchas partes del mundo y que compartimos muchos momentos duros y alegres. Una era en el que dejé todo lo conocido atrás y me pude conocer mejor. En la que perdí una relación amorosa, pero aprendí a sanar heridas con valor, esfuerzo y dignidad. Conocí el valor de la amistad desde la lejanía y cómo una familia te ama y te apoya desde la distancia.
![]() |
| Mi apartamento, poco antes de entregar las llaves e irme al aeropuerto. |
Fueron unos años duros, de muchos cambios, de gran crecimiento personal. Pero ya es hora de regresar a casa, a aplicar lo aprendido y a trabajar duro para conseguir el trabajo que siempre he anhelado.
Fueron dos años, pero fueron bien vividos. Adiós, Boston, fue un gran placer conocerte.






